
Esta máxima es una llamada a la introspección y la autorreflexión. Nos invita a contemplar nuestros ideales y valores, y luego a actuar de acuerdo con estos hallazgos.
Desde la perspectiva del estoicismo, esta máxima está profundamente arraigada en la importancia de vivir de acuerdo con nuestra naturaleza racional y virtuosa. Los estoicos consideran la virtud como el bien supremo y la única fuente de verdadera felicidad. Por lo tanto, en primer lugar, debemos decirnos a nosotros mismos qué virtudes deseamos encarnar, ya sea sabiduría, justicia, templanza o coraje. Y luego, cada acción, cada decisión que tomemos, debe ser una expresión de estas virtudes.
Asimismo, esta máxima refleja la distinción estoica entre las cosas que están bajo nuestro control y las que no lo están. Los estoicos creen que sólo nuestras opiniones, impulsos, deseos y aversiones están realmente bajo nuestro control. Por lo tanto, lo que decidimos ser y cómo decidimos actuar son decisiones fundamentales que están completamente dentro de nuestro control.
Entonces, desde una perspectiva estoica contemporánea, esta máxima nos desafía a tomar responsabilidad por nuestra vida. Nos anima a no ser meramente pasivos, sujetos a las corrientes y vientos cambiantes de la vida, sino a ser activos, a moldear y a definir quiénes somos y cómo vivimos a través de nuestras decisiones y acciones.
Además, esta máxima también puede verse como un recordatorio de la impermanencia de la vida. En cada momento presente, tenemos la oportunidad de decidir quiénes queremos ser y cómo queremos vivir. Cada momento es una nueva oportunidad para vivir de acuerdo con nuestras virtudes y principios elegidos. De este modo, la vida se convierte en una serie de momentos conscientes y deliberados, en lugar de ser simplemente una corriente inconsciente de acontecimientos.
Finalmente, en su esencia más profunda, esta máxima es un llamado a vivir auténticamente. Al decirnos primero a nosotros mismos quiénes queremos ser y luego actuar de acuerdo con esto, estamos eligiendo vivir de acuerdo con nuestro verdadero yo, no de acuerdo con las expectativas o normas sociales. Estamos eligiendo ser fieles a nosotros mismos y a nuestros ideales y valores. Y en última instancia, esto es lo que significa vivir una vida buena y plena desde una perspectiva estoica.
¿Quién quiero ser y cómo se refleja esto en las acciones que realizo diariamente?
Ejercicio práctico para realizar durante una semana:
Este ejercicio tiene como objetivo ayudarte a vivir de manera más alineada con tus ideales y valores, en concordancia con el enfoque estoico de la vida.
La idea detrás de este ejercicio es ayudarte a vivir más intencionalmente y en consonancia con tus ideales y valores, lo cual es un aspecto central del estoicismo. Es un proceso continuo de auto-reflexión, ajuste y mejora.
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