Cada semana, ofreceremos una reflexión estoica y ejercicios para profundizar la práctica del estoicismo en un viaje de autodescubrimiento y fortaleza personal.

En primer lugar, dite a ti mismo quién quieres ser. Y, luego, de acuerdo con eso, haz lo que haces.

Reflexión

Esta máxima es una llamada a la introspección y la autorreflexión. Nos invita a contemplar nuestros ideales y valores, y luego a actuar de acuerdo con estos hallazgos.

Desde la perspectiva del estoicismo, esta máxima está profundamente arraigada en la importancia de vivir de acuerdo con nuestra naturaleza racional y virtuosa. Los estoicos consideran la virtud como el bien supremo y la única fuente de verdadera felicidad. Por lo tanto, en primer lugar, debemos decirnos a nosotros mismos qué virtudes deseamos encarnar, ya sea sabiduría, justicia, templanza o coraje. Y luego, cada acción, cada decisión que tomemos, debe ser una expresión de estas virtudes.

Asimismo, esta máxima refleja la distinción estoica entre las cosas que están bajo nuestro control y las que no lo están. Los estoicos creen que sólo nuestras opiniones, impulsos, deseos y aversiones están realmente bajo nuestro control. Por lo tanto, lo que decidimos ser y cómo decidimos actuar son decisiones fundamentales que están completamente dentro de nuestro control.

Entonces, desde una perspectiva estoica contemporánea, esta máxima nos desafía a tomar responsabilidad por nuestra vida. Nos anima a no ser meramente pasivos, sujetos a las corrientes y vientos cambiantes de la vida, sino a ser activos, a moldear y a definir quiénes somos y cómo vivimos a través de nuestras decisiones y acciones.

Además, esta máxima también puede verse como un recordatorio de la impermanencia de la vida. En cada momento presente, tenemos la oportunidad de decidir quiénes queremos ser y cómo queremos vivir. Cada momento es una nueva oportunidad para vivir de acuerdo con nuestras virtudes y principios elegidos. De este modo, la vida se convierte en una serie de momentos conscientes y deliberados, en lugar de ser simplemente una corriente inconsciente de acontecimientos.

Finalmente, en su esencia más profunda, esta máxima es un llamado a vivir auténticamente. Al decirnos primero a nosotros mismos quiénes queremos ser y luego actuar de acuerdo con esto, estamos eligiendo vivir de acuerdo con nuestro verdadero yo, no de acuerdo con las expectativas o normas sociales. Estamos eligiendo ser fieles a nosotros mismos y a nuestros ideales y valores. Y en última instancia, esto es lo que significa vivir una vida buena y plena desde una perspectiva estoica.

Pregunta

¿Quién quiero ser y cómo se refleja esto en las acciones que realizo diariamente?

Ejercicio

Ejercicio práctico para realizar durante una semana:

Este ejercicio tiene como objetivo ayudarte a vivir de manera más alineada con tus ideales y valores, en concordancia con el enfoque estoico de la vida.

  1. Identificación de virtudes y valores: Primero, tómate un tiempo para pensar en las virtudes y valores que más resuenan contigo. Estas pueden ser la honestidad, la compasión, la valentía, la perseverancia, la templanza, etc. Anota de tres a cinco de estos en un diario.
  2. Aplicación de las virtudes y valores: Una vez que hayas identificado tus virtudes y valores principales, el siguiente paso es pensar en cómo puedes aplicarlos en tu vida diaria. Anota una acción específica que puedes realizar cada día que refleje cada una de estas virtudes y valores. Por ejemplo, si eliges la compasión, una acción podría ser dedicar cinco minutos al día a escuchar activamente a alguien sin interrupciones o juicios.
  3. Reflexión diaria: Al final de cada día, tómate un momento para reflexionar sobre tus acciones y comportamientos de ese día. ¿Actuaste en consonancia con tus virtudes y valores elegidos? ¿Qué te salió bien? ¿Dónde encontraste desafíos? Anota estas reflexiones en tu diario.
  4. Ajustes y mejoras: Basado en tus reflexiones diarias, piensa en lo que podrías hacer de manera diferente o mejor para vivir de acuerdo con tus virtudes y valores elegidos. Tal vez necesites ajustar tus acciones diarias, o tal vez encuentres que necesitas más disciplina o enfoque.

La idea detrás de este ejercicio es ayudarte a vivir más intencionalmente y en consonancia con tus ideales y valores, lo cual es un aspecto central del estoicismo. Es un proceso continuo de auto-reflexión, ajuste y mejora.